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lunes, 12 de mayo de 2014

Manuel Jesús, ¿por qué no un cambio de apoderado?


Desde hace tiempo, no de ahora, da la sensación de que Manuel Jesús "El Cid" se ha ido. Una sensación que cada temporada, cada feria, cada toro, parece pasar de sensación a realidad. Se le ha dado confianza, le han tocado en suerte toros de triunfo, se le ha dado tiempo... Nada parece funcionar. No ha habido, de momento, remedio que nos devuelva a ese Manuel Jesús puro y de toreo caro. Está claro que cuando "El Cid" es él, nos emociona como pocos. Imposible olvidarse de esas tardes venteñas en las que sin probaturas, comenzaba sus faenas dándole distancia a los toros y toreando al natural como los dioses, las tardes en Sevilla y la heroicidad de Bilbao. Indudablemente ese es el auténtico torero que "El Cid" lleva dentro, pero que ahora está tan perdido. Ayer, por ejemplo, se le volvió a ver con ese espesor y falta de seguridad en la cara del toro. No es que se haya ido, es que no está, y si no está, da igual que mañana llegue a Las Ventas y abra la Puerta Grande más importante del toreo, porque será una sola tarde, no el momento en el que se encuentra. Extrapolado al fútbol, es como si un equipo de 2ª Divisón B, elimina de la Copa del Rey al Real Madrid o al Barcelona. ¡Una noche fantástica! Pero no quiere decir que vaya a levantar la Copa el día de la final.

Para recuperar su momento, para centrarse, ¿por qué no un cambio de apoderado? Alguien que le acompañe de verdad, que psicológicamente lo comprenda (fundamental tarea del apoderado con su torero), lo motive, que le haga trabajar para encontrase consigo mismo. Los actuales apoderados, vinculados a la empresa sevillana, le aseguran un buen trato en la Maestranza y en otras plazas, pero si "El Cid" recupera su sitio, no necesita de favores. Tiene poderío de sobra para incluirse él solito en todas las ferias importantes. En la vida hay que arriesgar para ganar, y posiblemente este torero tenga que pensar en dar un giro a su situación profesional para dejar atrás la mediocridad en la que se encuentra hundido y alcanzar con sus propios medios el sitio que ha demostrado poder alcanzar. No es fácil, porque está ese sitio medio le permite torear un puñado de tardes al año. Personalmente puede que no se lo haya planteado o que le cueste tomar esa decisión que le quitaría algo de buen trato, pero debe pensar que es la opción que le queda para llegar a la altura en la que un torero como él debe estar. Entre recordar a un torero como "lo que pudo ser" y entre lo "grande que ha sido", hay una gran diferencia. Es "El Cid" el que debe decidir y trabajar para que tengamos uno u otro recuerdo. Como aficionado al buen toreo, ¡quiero quedarme con el segundo!

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