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jueves, 8 de mayo de 2014

Los quites


 Al cambiar la lidia de los toros y el toreo, la función de los quites también ha cambiado. Antaño, la función del quite era la de "quitar". Hasta la aparición del peto en 1.928, los toreros tenían que quitarle el toro al caballo desprotegido cuando el cornúpeta se ensañaba con él. A toda costa, se intentaba de que el caballo no muriese, algo que ocurría tan frecuentemente que en las plazas había 2 tiros de mulillas para retirar a los animales muertos: uno para el toro y otro para los caballos. Durante la lidia del toro, que como ya apuntaba antes era distinta a la que conocemos hoy en día, los banderilleros se mantenían siempre cerca de su matador, pendientes de hacerle un quite si el toro lo alcanzaba.

En la actualidad, hay tres tipos de "quites":

 1) El que sigue "quitando" el toro del caballo, que más que eso es "sacar al toro del caballo". Primeramente porque el caballo va muy protegido por el peto, por cierto, pesadísimo. En segundo lugar, porque el toro en el 90 % de las ocasiones, sale tan justo de fuerzas que si se deja mucho tiempo debajo del caballo, nos quedamos sin toro, metafóricamente hablando.

Manzanares y El Soro se pegaron en Valencia en 1.985,
a consecuencia de un quite.
2) El que se hace después de haber entrado el toro al peto, para ver cómo ha quedado el animal después de pasar por el picador. Es en este tipo de "quite" donde puede verse la competencia entre los toreros que formen el cartel, ya que según el Reglamento, y como ustedes sabrán, hay un orden de intervención en el que puede verse a los distintos espadas con un mismo toro. Pero: ¡querida competencia! Esa que parece que se ha olvidado, se ha sustituído por abrazos en el patio de cuadrillas. Se ha confundido el compañerismo con el colegueo. Ni siquiera en los mano a mano apreciamos en los "quites" una competencia de verdad, el demostrar que uno puede más que el otro. Ahora la guerra, parece trasladada a los despachos. ¡Ahí es donde quieren ser el número 1! 

Llegando al quite salvador.
3) Presente durante toda la corrida, está ese "quite" que salva vidas a los compañeros: un enganchón durante el toreo de capote o muleta, un tropiezo o mala salida de un par de banderillas... Siempre que haya un toro en el ruedo, todos los lidiadores deben estar dispuestos a hacer un "quite", porque en cuestión de segundos un compañero se deja la vida delante de los ojos del otro. ¿Qué debe sentir un hombre cuando otro le ha librado de los pitones mortíferos de un animal de 500 kilos? Agradecimiento eterno.

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