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lunes, 26 de mayo de 2014

La Escuela de Tauromaquia de Sevilla de 1.830; la primera de la historia


La Escuela de Tauromaquia de Sevilla, la primera escuela de taurina de la historia, no deja de ser llamativa, no sólo por tratarse de una innovación, sino por todo lo que rodea a su creación.

El 28 de mayo de 1.830 se publica una Real Orden en la que se informa de la creación de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla. En la misma Orden, también se legislaba a favor del sustento de dicha escuela, especificándose que de cada fiesta taurina celebrada en España, habría una parte destinada a contribuir con los gastos de ésta. El texto exacto que fijaba las cantidades era el siguiente:

"Las capitales de provincia y ciudades donde haya Maestranza contribuyan con 200 reales por corrida de toros; las demás ciudades y villas, con 160, y ciento por cada corrida de toros y de novillos que se conceda".

Contribución que cada vez levantaba más suspicacias en las ciudades y en las villas, que se negaban al cumplimiento de sus aportaciones. 

Reinaba Fernando VII, de quien se decía que no era muy aficionado. ¿Por qué hizo cosas significativas en favor de la Tauromaquia? El pueblo llano era muy entusiasta de los festejos taurinos. El rey, sabedor de ese gusto, pensó que el contentarlos en ese sentido podría fidelizarlos más. Así que, hizo algo vital y que incluso nosotros, en el siglo XXI, todavía se lo tenemos que agradecer: derogar la Real Cédula por la que Carlos IV había prohibido anteriormente las fiestas taurinas en España, permitiendo que volviesen a celebrase sin ningún tipo de restricción. Fernando también presenciaba corridas de toros e incluso tomaba decisiones en la dirección de la lidia.

Existen 2 hipótesis más sobre los motivos que llevaron a crear la escuela:

1) Adiestrar a todos aquellos que quisieran torear, para evitar que los que practicarán el toreo no cayesen heridos o muertos. Eran tiempos donde se fundaban centros en los que enseñar y marcar unas reglas para todo aprendizaje, y el arte taurino no iba a ser menos. Parece claro que este contexto propio de la época, pudo ser una de las razones de su apertura. 

2)  Después de la época de Costillares, Pepe-Hillo y Pedro Romero, la Fiesta no tenía ningún diestro que la liderara, produciendo como consecuencia, que bajara el interés por las corridas.

Famosa pintura de la Escuela en la revista La Lidia

La primera hipótesis arriba expuesta, toma más peso cuando conocemos el nombre que en un principio tuvo la escuela: Escuela Gimnasio Taurino, al que más tarde se le agregó el término "Preservadora".  Estas normas eran tan básicas como el enseñar a los alumnos a coger un capote o el saber correr delante de los toros. Todavía nos queda más clara, si cabe, si leemos el informe redactado para el Ministerio de Hacienda por el
Intendente Asistente de Sevilla D. José Manuel de Arjona:

"No es el caso examinar la cuestión de si deben o no correrse  toros. En mi opinión, cuantas teorías se oponen a este género de espectáculos tienen contra sí otras tantas de igual o mayor peso; y además, vale mejor que se corran Toros que caer en otras diversiones más crueles con que se distraen muchos vecinos. Dado pues, como necesario este recreo, es cierto el principio en que se apoya la Memoria del Conde para que el Gobierno dirija prudentemente la afición de los que se dediquen a Toreadores, y por medio de una metódica enseñanza de las reglas a que está sujeta esta profesión, se evite al público no solo el disgusto de presenciar desgracias, sino el temor de que por un orden regular puedan ocurrir por falta de la instrucción que en su arte, va notándose en los Toros”.


El Conde al que se refiere el informe, es el Conde de la Estrella, gran aficionado de la época, precursor del proyecto de la escuela.

Al poco tiempo de su creación, el Despacho de Hacienda lanzó un comunicado dando nombre a la plaza del primer maestro: Jerónimo José Cándido como primer maestro (con sueldo de 12.000 reales); y a Antonio Ruiz "El Sombrero", como segundo (sueldo de 8.000 reales). Conocidos los nombramientos, el gran Pedro Romero, a pesar de tener 76 años, monto en cólera y así se lo hizo notar al Conde de la Estrella. El rondeño consideraba que nadie mejor que él podía ocupar el puesto de maestro. El Conde, accedió y sus deseos quedaron satisfechos. Pedro Romero era el nuevo maestro de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla. 

Pedro Romero

La escuela se instaló en el matadero de la ciudad, con instalaciones envidiables. Contaba con una superficie de grandes dimensiones. Dentro del mismo recinto, había una casa para los maestros; un lugar para clases teóricas; placita de toros con asientos para espectadores y palco de autoridades.

En su corto periodo de vida, la escuela cumplió con su cometido, de ella salieron diestros como Paquiro, Cúchares, El Barbero y Manuel Domínguez, entre otros. La historia cuenta que su trayectoria no fue muy productiva, pero yo personalmente, pienso lo contrario. En sólo cuatro años, contamos a dos toreros grandes de la época y otros no tan grandes. No está mal, ¿no?

En 1.934, seis meses después del fallecimiento de Fernando VII, se emitió otra Real Orden relacionada con la escuela, esta vez, no tan agradable: había que cerrar. Acabó todo.

"Lápida" que se puso en el lugar donde estuvo la Escuela. En su memoria.




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