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miércoles, 9 de abril de 2014

La prohibición de menores en las corridas de toros, ¡cómo nos toman el pelo!

Si los toros no son aptos para los niños, ¿lo es entonces el fútbol?

El pasado lunes saltaba la noticia de que el grupo catalán Convergencia y Unión había registrado en el Senado una iniciativa para lograr impedir la participación y presencia de menores de edad en las corridas de toros. El senador del partido, José Maldonado,  intenta así que la Cámara alta adopte legislativa y administrativamente las medidas necesarias para esta prohibición, alegando que "las corridas de toros están despojadas de su componente folclórico-ideológico, son un espectáculo de tortura de un animal".

De nuevo, los toros vuelven a ser el blanco de quienes lejos de proteger a los animales, como todos desean vender, su verdadero objetivo es el de atacar a la Fiesta Nacional, como muestra de repudia a todo lo que esté arraigado a España. Antes, se había intentado e incluso logrado, que menores de 14 o 16 años, según la comunidad autónoma, no pudiesen entrar en las plazas de toros sin estar acompañados por un adulto.

Sin embargo, recurriendo a algo popular, ahí tenemos el fútbol, un deporte que se practica a diario por niños de todo el mundo, en los colegios y en las calles. A su vez, cuenta con un tremendo apoyo mediático por parte de los medios de comunicación, y está presente día tras día en miles de conversaciones de un porcentaje altísimo de ciudadanos, que suelen acabar en tonos muy desagradables. ¿Han presenciado alguna vez un partido de fútbol en un estadio? Creo que no hace falta ni siquiera haberlo hecho para ver cómo padres que llevan a sus hijos insultan al árbitro, a los jugadores del equipo contrario y a los aficionados del equipo visitante. Ocurre siempre. Todo ello, acompañado de un lenguaje plagado de insultos y a veces, con términos de connotación racista. Los telediarios nos han dado siempre noticias de muertes producidas por peleas antes y después de los partidos, ataques a la policía, violentos que introducen material prohibido en las gradas, etc. Por todo ello, ¿es mejor que un niño acuda a un campo de fútbol que a una corrida de toros? ¿No habría que empezar primero con legislar la entrada a menores en los campos de fútbol para alejarlos de esa violencia verbal y física, tan presente en su día a día? Claro que como realmente los niños en este sentido, les importan bien poco, los mismos políticos que alguna vez nos han atacado, acuden invitados a los palcos presidenciales a ver partidos de fútbol, lo que me parece bien, porque no hay que prohibir ni en un sitio ni en otro, pero por favor, que den argumentos en vez de poner excusas de tan poco nivel. Se les ve el plumero.

Estas iniciativas que carecen totalmente de racionalidad, estarían rápidamente fulminadas si el sector taurino estuviese unido y con un ente consolidado que lo defendiese, algo que ya en su momento reivindiqué en un artículo. Los datos están a nuestro favor, pero nadie los aprovecha para acabar firmemente con aquellos que nos atacan. Miren ustedes, en el año 1.999, el catedrático de Psicología D. Enrique Echeburena Odriozola, realizó un estudio encargado por la Comunidad de Madrid, acerca de las consecuencias posibles en los niños que asisten a las corridas de toros.
D. Enrique, después de realizar el estudio, concluyó lo siguiente:

"No se puede considerar como peligrosa la contemplación de espectáculos taurinos por menores de 14 años. Por tanto, no hay bases suficientes para sustentar, científicamente, una medida como la prohibición de entradas de los menores de 14 años a las plazas de toros".

Más recientemente, en el año 2.003, el académico de la Lengua y novelista D. Álvaro Pombo, dió su opinión al respecto, que aunque carece de base científica, sí que a niveles docentes este señor tiene bastante crédito. A su manera de entender, los valores positivos inculcados por la Tauromaquia le haría bien a los niños, y:

"Me parecería interesante que se utilizase pedagógicamente el toreo en las escuelas", dijo Pombo. 

La última e importante investigación fue llevada a cabo en 2.010 por D. Víctor Gómez Pin, catedrático de Filosofía de la Universidad de Barcelona. La investigación duró años, hasta que se cercioró bien en su trabajo, y una vez finalizado, realizó las siguientes declaraciones:

"Los niños deben acudir a los toros porque es un espectáculo éticamente recomendable, y sin ningún rasgo negativo. Incluso, al niño le puede ayudar ver la dureza de la existencia, y la entrega que se exige para enfrentarse a ella".

Las estadísticas del Ministerio de Educación sobre la cultura de los españoles, demostró que el aficionado a los toros no solamente es culto, sino que está por encima de la media. Las estadísticas se miden en función a diversas variables como: la asistencia a exposiciones, a galerías de arte; visitas a museos, monumentos y yacimientos; visitas a archivos; asistencia a espectáculos teatrales, musicales y cine; y al uso de bibliotecas e índices de lectura. 

Tenemos todo de nuestra parte para defender de manera implacable la asistencia de los niños a los toros, pero todo está quedando en nada porque los profesionales siguen centrados en llevarse el trozo más grande de la tarta. Unos y otros, a la afición nos toman el pelo.

2 comentarios:

  1. Como gerente de la plaza de Toros de Tarragona durante al menos 10 años he de manifestar que el Sr.José Maldonado , Delegado del Gobierno de la Generalitat del que dependía el Departamento de Juegos y Espectáculos, era un asiduo a los festejos siempre con entrada o localidades gratuitas las que solicitaba a la empresa en mayor o menor número dependiendo del cartel programado, no las solicitaba solo para el sino también para sus compromisos eso sí siempre
    con cargo a con cargo a la empresa es por eso que me sorprende el camino que por ahora ha emprendido

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    1. Buenas tardes, Ángel:

      Muchas gracias por su visita y por la información, que ha servido de ejemplo directo para este caso. Sin palabras... Con su aportación queda todo dicho.


      Saludos,

      David Zamora

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