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lunes, 31 de marzo de 2014

La responsabilidad del aficionado con la Fiesta


Los tiempos que corren no son los mejores para la Fiesta, ya que desgraciadamente, no podemos decir que goce de un buen estado de salud. Es muy común escuchar que "con los taurinos no hacen faltan antitaurinos", que los primeros se cargan la Fiesta, ellos solitos y sin necesidad de enemigos. No obstante, personalmente discrepo con esta afirmación, y miro también a la afición. Soy de la opinión de que cada uno tiene su parte de responsabilidad y por tanto, de culpa. A continuación, explicaré mis motivos.


El empresario
Empecemos por el punto más candente, el que está siempre en el objetivo del aficionado, a veces con mucha razón, pues nos llegan muchos rumores sobre la forma de actuar en momentos determinados, no quedando libres de esa picaresca española (de la que algún francés también ha aprendido) que nos caracteriza. Centrándonos en la configuración de los carteles y de las ferias, si nos ponemos en el papel de ellos, imaginando que somos nosotros los que nos jugamos el dinero, ¿organizarían ustedes una corrida con toros de distintas ganaderías y encastes, y tres toreros del corte de Diego Urdiales, Iván Fandiño o Alberto Aguilar, o apostarían por una de Garcigrande para tres de las llamadas figuras del toreo? Como empresa apostarían por la segunda. Otra cosa es como aficionado. Si ustedes se jugarán los muchos miles de euros que hacen falta para organizar un festejo,  para no caer en tan inmensa ruina, cerrarían un cartel donde pudiesen vender el papel casi al completo, porque con la primera opción seguramente no llegarían ni a media plaza. A las pruebas me remito, por ejemplo, citando la corrida concurso de ganaderías que lidió en solitario Ivan Fandiño en la plaza de Bilbao en 2012, con toros de Victorino Martín, La Quinta, Alcurrucén, Partido de Resina (antes Pablo Romero), Torrestrella y Torrealta, en la que hubo una entrada bastante escasa. Es triste, pero es la realidad. El empresario es culpable de su parte, no todo recae sobre él


El ganadero
Partimos por lo tanto, de la base de que la Tauromaquia es, como todos los espectáculos, cuestión de dinero, es un negocio. Si algo no es rentable, no funciona y deja de organizarse, no sólo lo que está en manos de los taurinos, sino lo que está en manos de cualquiera, porque nadie está dispuesto a perder. Un término que se puede escuchar alguna vez que otra, es el de "ganaduros", con el que muchos aficionados de forma despectiva, llaman a los ganaderos de toros bravos. Para que entendamos el punto de vista del ganadero, transcribo unas palabras que hace ya unos años declaró José Murube Escobar, pero que perfectamente pueden aplicarse al 2014. Dijo así: "el toro bravo con el que sueño, no sirve para nuestra época. Al quinto muletazo nadie puede quedarse delante. Y si coge al torero, le pega tres cornadas al vuelo. Ese es el toro bravo, duro y de poder, como se decía antaño.  Pero hoy lo que se pide es un toro que se deje pegar 40 muletazos, y que si te coge se ponga a husmear en la arena, pero que no te tiré ni una cornada. El toro con el que se sueña en la actualidad es un toro mansito, frágil y con fuerzas justas. Es el toro agradable. No se desploma, pero casi. Hoy se cría un toro con muchos pitones y tiene mucho peso, como nunca antes. Por eso se cae y por eso pasa lo que pasa. Este año, en Albacete, Paquirri mató uno de mis toros, "Doloroso", que fue bravo de verdad. Paquirri le cortó el rabo, pero ni siquiera tuvo tiempo de saludar entre los pares de banderillas porque ya tenía al toro encima. Me regaló el rabo en el callejón, luego le fui a ver al hotel, contrariamente mis costumbres. Me dijo textualmente: <el toro fue un gran toro, pero me quería comer>. Esa frase debería estar escrita en un tratado de tauromaquia. ¡Claro que se lo quería comer! Embistió 40 veces con el hocico arando la arena, tomó 3 puyazos y hubiera podido darle más, ¡y todavía quería comerse al torero! Los toreros no quieren ese tipo de toros. Y no hablemos de las corridas que tienen genio, esas que son aplaudidas por los periodistas, pero las que nadie quiere enfrentarse para hacer el toreo que el público pide hoy día. Cuando uno exagera un poco la presentación, hay un pequeño sector del público que te ovaciona, pero los toreros no están a gusto. La misma corrida, pero más bonita, hace que los toreros se sientan mejor. Y la corrida es la misma". Creo que igual que pensaba don José Murube hace ya 30 años, lo piensan el resto de ganaderos, aunque algunos se han ganado nuestro rechazo y no sin razón. No obstante, sólo unos románticos que pueden permitirse económicamente el mantener su ganadería y darle las cualidades que desean como aficionados-ganaderos, lo hacen, porque si no las corridas se le quedan en el campo y sufrirían muchas pérdidas.


Los toreros
Pasamos a mayor rango de responsabilidad. Ya lo dijo José Murube en la extrevista que hemos leído en el párrafo anterior, cuando el ganadero cría al TORO, el torero no quiere ni verlo. Se ha perdido la vergüenza torera, la dignidad, eso que muchos ni siquiera conocen. Se acabarón los toreros como Antonio Bienvenida, del que la semana pasada escribí un artículo para recordar cuando él y su hermano acabaron en prisión por querer torear en Madrid una corrida de Miura al completo.  Cuando las llamadas figuras se acartelan con toros de otras ganaderías, conocidas como "duras", como por ejemplo, el año pasado en Sevilla con El Juli - Miura, aunque finalmente el madrileño no pudo torear, la gente respondió. Igual pasó con Talavante en San Isidro  con los seis Victorinos. Son tardes en que se crea expectación y la gente se ilusiona. Claro que los toreros, al no sentir la necesidad de tener que hacerlo porque la afición no lo demanda, planean una temporada de más baja exigencia. Casi podemos decir que es humano el hacer una temporada cómoda, simplemente porque en algo tan crucial como poner en juego la propia vida, aparece el miedo a perderla, mientras que ese sistema cómodo y más rentable, estás frente a un toro, sí,  pero es de tener una venda en los ojos el no ver que hay ciertas ganaderías que tienen muchas más complicaciones que otras. Si los toreros quisieran tirar del carro, podrían hacerlo mostrando más competencia entre ellos, abriendo los carteles para dar paso y medirse con otros toreros, lidiando distintas ganaderías, etc. Les falta compromiso con la Fiesta, y cuánto más se les permita, más les seguirá faltando.


El aficionado

Es el que sustenta el negocio pagando sus entradas. Prácticamente el 100 % de los ingresos que llegan al mundo de toro, son los de la taquilla, es decir, que lo que mantiene al gremio sale de nuestros bolsillos. Es por ello que estamos en la clara posición de cambiar las cosas. Si nuestra respuesta, ante carteles repetitivos y aburridos, fuese el no ir a la plaza, los profesionales de esto tendrían que darle un giro completo a todo. Empieza entonces, la cadena, la pescadilla que se muerde la cola, como verán, invertida con respecto al orden que he tomado inicialmente:

- El torero, si quisiera seguir ganando dinero (millones en muchos casos), tendría que lidiar el toro que la afición demandase, porque en caso contrario la plaza se quedaría con 1/4 y el empresario no le contrataría, o no pagaría ciertas cantidades.

- El ganadero, tendría que criar un toro encastado, con poder, capaz de mostar su bravura en el caballo y como decía José Murube "comerse al torero". De esta manera, se salvarían muchos encastes y ganaderías que están acabando en el matadero y que están esperando agónicamente el final de su existencia. Ahora, en el mejor de los casos, emigran a Francia, como ocurrió con Concha y Sierra.

- El empresario, sería el más interesado en el afán de complacer los gustos del público para poner el "no hay billetes" colgando en las taquillas. No tendría ningún inconveniente en realizar otras combinaciones en los carteles y en que sus veedores fuesen a seleccionar las corridas a las tierras donde se criase el toro bravo de verdad.


El aficionado también es responsable de lo que está pasando. Tiene la llave para cambiar las cosas. Si en vez de pagar por ciertos festejos, la mayoría fuese más exigente y eligiese las corridas con más rigor, no tendrían más opción que la de encauzar la Fiesta por el camino que nosotros les marcáremos, que debería ser el del compromiso, el de la verdad y el del respeto al toro.

viernes, 28 de marzo de 2014

La pureza en el pase de pecho


El pase de pecho en el toreo es para muchos aficionados o público como un pase necesario para terminar una tanda de muletazos, quedando en algo tan simple como rematar por rematar. Si acaso, se emocionan cuando se ejecuta con ciertos matices como, por ejemplo, cuando el torero lo lleva hasta el hombro contrario. Nada en el toreo merece esa ínfima importancia a la que ha quedado relegado el pase de pecho, porque en la lidia y faena de un toro, todo tiene un por qué y una razón, aunque la mayoría de los que hoy en día ven toros, sólo le estén dando importancia a algunas partes de la faena. Señores, ¡el toreo es muy complejo!

En el pase de pecho, como su nombre indica, el toro tiene que "pasar", por lo tanto, debe pasar entero, es decir, de pitón a rabo. Si el pase es hasta la mitad del toro, saliendo el torero como vemos a algunos que salen pegando saltos y mirando al tendido, no es un pase de pecho. Igualmente, si el torero pega un mantazo hacia arriba quebrantará más al toro, incumpliendo así uno de los objetivos principales de este pase, que no es otro que el animal después de haber sido sometido en la series de muletazos, se libere de la presión de éstos.

En cuanto a su ejecución, tomaré como referencia la explicación de un maestro como es Rafael Ortega, torero de máxima pureza. Él, sobre es pase de pecho sentenciaba "últimamente he leído que si esto o que si aquello, que si el hombro contrario, que si el círculo... Desde luego, si el toro describe un semicírculo, mejor, porque se le lleva más tiempo toreado, pero cuidado, sin descargar la suerte. Lo verdaderamente importante aquí es cargar la suerte con el pecho, echando el peso para adelante, por eso se le llama pase de pecho. Hay muchos que lo dan tirando del pecho para atrás o que se quedan muy derechos, muy tiesos, y no es así: lo característico, lo puro es echar el cuerpo para adelante dando el pecho. Al iniciar el pase con la mano baja, para que el toro venga humillado, hay que echarle el pecho adelante al toro y luego, cuando le vas marcando el viaje, el animal debe pasar casi rozándotelo; en la salida, el codo del torero tiene que deslizarse por encima del lomo del toro hasta que éste pasa tan largo cual es de cabeza a rabo".

Como ven, el pase de pecho también es importante y en algunos casos, fundamental, y por supuesto, también tiene su verdad y su pureza.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Curiosidades de una entrevista a Joselito "El Gallo"

 

José María Carretero fue un escritor y periodista cordobés, conocido como "El Caballero Audaz", que realizó entrevistas a los grandes toreros que vivieron durante su época. Nació en Montilla en 1.887 y falleció en Madrid en 1.951. Una de las entrevistas, se la hizo, como no, a Joselito "El Gallo". Transcribo algunos pasajes elegidos de la interesante entrevista y confesiones de Joselito:


Quedaron una mañana El Caballero Audaz, el actor Ramón Peña y el gran Joselito. Una vez montados en el "Rolls-Royce", Peña comentó que habían sido putuales, a lo que Joselito respondió "yo nunca llego tarde a nada que se relacione con los toros. Cuando en Sevilla tengo que madrugar para ir a algún tentadero, nunca se ha dado el caso de que me tenga que llamar nadie. A mi madre le extraña eso. ¡Y es que tengo una afición a todas estas cosas!"

Empieza la conversación, y El Caballero Audaz sus preguntas:


- ¿Usted sabe conducir el auto?

- Sí, señor; el "Hispano" que tengo en Sevilla lo llevo yo siempre -respondió el torero-.


- ¿Y le gusta a usted?
- Sí; pero, vamos, no es gran cosa. Yo creo que los toros no me dejan a mí sitio para que me guste nada del mundo.


- ¿Y las mujeres?
- Hombre, hombre, ¡qué preguntitas tiene usted! Las mujeres me gustan más que nada; por sabido se calla; como que si yo no torease más que para los hombres, ya me había cortado la coleta (...).


- Y si tuviera usted una novia que le cogiera por el corazón, ¿dejaría usted el toreo por ella?
- Hoy por hoy, no. ¿No ve usted que la afición es en mí más fuerte que yo? Ahora bien: dentro de unos pocos años, si he perdido facultades y vienen detrás empujando, entonces sí, desde luego.


- Con sinceridad, Joselito. ¿Si volviera usted a nacer?...
Joselito se anticipó a la pregunta y respondió: - Si mil veces naciera, mil veces sería torero. Yo no veo nada más bonito, más artístico, ni más emocionante que el toreo...

Referente a una tarde que estaba toreando con su hermano en Algeciras, y Rafael sufrió una cornada, Joselito le dijo al periodista: - Estuve bien; pero no sé cómo, porque yo la única idea que tenía era la de acabar pronto para abrazar a mi hermano. Hay que tener en cuenta las cosas; para mí, Rafael no es mi hermano: ha sido siempre un padre. ¡Cómo yo me quedé huérfano tan pequeño... pues... lo que pasa... Él ha sido en mi casa el padre de todos!


- Entonces, cuando torea usted con él sufrirá mucho...
- ¡Una barbaridad! Como que yo prefiero que los toros difíciles me salgan a mí en vez de a él, y que si ha de haber alguna cornada, me toque a mí… Después de todo, yo soy más joven y no estoy tan trabajado como él.


- Según eso, ¿a su hermano es al que quiere usted más de su familia?
- No, señor; quiero a mi madre más; pero ¡con mucha diferencia!

El Caballero Audaz describe de Joselito que "tendía su mirada, curiosa, ingenua y casi infantil, a todo lo largo de la carretera. Sus ojos, grandes y negros, llenos de sana alegría y curiosidad, estaban perplejos. Seguramente evocaban la figura de la madre".


- Tratado usted, es mucho más simpático que la plaza.
- Más vale así. Pues crea usted que lo siento. Eso mismo me lo dice mucha gente. Yo no sé qué idea tienen de mi manera de ser. Se ha cundido por ahí que soy muy orgulloso y serio... Ya ve usted... Orgulloso, ¿de qué? Serio tal vez sea un poco (...) Además, soy serio por fuerza; yo, desde los catorce años, he tenido que alternar con hombres muy hombres, y nunca he querido que viesen en mí a un chaval, sino a otro hombre.


- ¿Cuál fue el primer dinero que ganó usted toreando?
- Eso ya lo ha contado Don Pío. Nos marchamos contratados a Portugal, ganando los jefes de cuadrilla diez reales semanales, con la obligación de torear los domingos. ¡Creo que no fue mal ganado ese dinerillo!


- ¿Ante qué público le gusta a usted más torear?
- En Madrid. El público de aquí es el más justo y el que sabe más de toros. ¡Claro, como ve más corridas que ninguno! Cuando por ahí en provincias, me toca un bicho bravo, con el cual puedo lucirme, enseguida pienso: ¡quién te hubiese cogido en la plaza de Madrid en un día sin aire!


- Bueno, pero usted, ¿cuánto es lo menos te cobra por torear?
- Lo menos seis mil quinientas pesetas; pero, generalmente, son siete mil quinientas.


- ¿Y la vez que más ha cobrado usted, cuánto ha sido?
- En Madrid, veinte mil pesetas. La tarde de los siete toros.


- ¿Cuál de sus compañeros le gusta más toreando?
- Muchos. A mí me parece que ahora se torea más cerca y mejor que se ha toreado nunca. Esto no lo diga usted...


- Oye, Jose, de todas las horas del día, ¿cuál es la que más te gusta?
-Esta, de siete a ocho. Es la hora en que disfruto de la vida. Las demás las paso entre viajar, comer, dormir y torear. No te creas que la vida del torero de cartel es muy envidiable. No paramos. De peligro en peligro, de tren en tren... Muchas veces de bronca en bronca. No nos queda tiempo ni de mirar a una mujer.


- ¿Cuál ha sido el día más feliz que has tenido en tu vida?
- La tarde que me dieron la primera oreja en Madrid. Yo, te lo confieso, estaba llorando de emoción, y si me hubiese muerto en aquel momento, me hubiese muerto feliz completamente.



 Finalizan Joselito y El Caballero Audaz hablando de una anécdota que le ocurrió al maestro en una ocasión en que viajaba para torear, que transcribiré en otro momento porque merece una mención aparte.



lunes, 24 de marzo de 2014

Dos hechos para descubrir la autenticidad de Antonio Bienvenida



De Antonio Mejías Jiménez "Antonio Bienvenida" se podrían contar muchísimas cosas. Su vida profesional fue la de un auténtico maestro. He planteado este artículo en función a dos hechos, aunque confieso que me ha costado una barbaridad porque este torero me apasiona y hay mucho que decir. No hay suficientes palabras para él. Fue muy grande. Tanto, que basta con sólo relatar estos pasajes para que alguien que no conozca nada de él, sea consciente de esa grandeza que muy pocos han tenido.

Hijo del Papa Negro, Antonio Bienvenida forma parte de una importante disnastía de toreros. Nació el 25 de junio de 1.922 en Caracas porque sus padres se encontraban en tierras venezolanas. A los 20 años, tomó la alternativa. Tiene lugar entonces el primero de esos hechos que reflejan la vergüenza torera y autenticidad de Antonio. El  domingo 5 de abril de 1942 era el día elegido, en un mano a mano con su hermano Pepe Bienvenida, quien sería su padrino y testigo al mismo tiempo. Con todo el papel vendido y con la ganadería de Miura anunciada. Al llegar los toros a la plaza, algunos se pelearon entre ellos y quedaron no aptos para la lidia, por lo que la empresa decidió sustituir a estos toros por otros de otros hierros. Los hermanos, no estuvieron de acuerdo y dijeron que no toreaban, que se suspendise la corrida. Querían matar los miuras y Antonio quería doctorarse con ellos. No querían dejar lugar a malos comentarios que cuestionasen si el cambio de los toros escondía trampa. La Autoridad, en consecuencia, ordenó el ingreso en prisión de ambos. A Pepote y a Antonio, lo que más les importaba era dar la cara, eran hombres de hornor. Así que ¡a prisión por querer matar miuras! Tras pasar tres días encarcelados, la empresa pudo traer más toros de Miura hasta Madrid. La imagen que encabeza este artículo es de los Bienvenida saliendo de la cárcel. La alternativa por fin tuvo lugar el día 9 de abril. A día de hoy esto sería impensable. No lo digo por la medida que tomaron contra ellos, sino por el pundonor que demostraron. Salvo excepciones, actualmente la lucha se centra en intentar entrar en el circuito acomodado. ¿Se lo imaginan pidiendo respeto en Sevilla mediante un comunicado, como ha hecho el G5?

El segundo hecho que demuestra que fue un torero con autenticidad, comprometido y responsable con la Tauromaquia, es su clara postura en contra del mayor abuso por parte de los toreros y del fraude más importante e irrespetuoso con el toro: el afeitado. Antonio Bienvenida denunció esta práctica y se negó a torear corridas donde las reses fuesen afeitadas. Lleno de hombría y dignidad, se quedó solo en su lucha, porque el resto de toreros se posicionaron contra él. El principal fue Antonio Ordóñez, que abanderó el veto que le impusieron al torero para entrar en ciertos carteles y ferias. No sirvió para arreglar el problema, pues hoy en día seguimos viendo reses afeitadas, pero si le sirvió a él para quedarse tranquilo consigo mismo, defender la verdad y pasar a la historia como un maestro colosal. Un señor.

Se ganó el respeto y la admiración de los aficionados, que desde luego no lo olvidaremos jamás, y que podemos recordarlo con el monumento alzado en su memoria frente a la plaza de toros de Las Ventas de Madrid. No merecía menos. Gracias Don Antonio.



viernes, 21 de marzo de 2014

Morante versus El Juli (Toreo versus Vulgaridad)


Presentado el cartel del domingo de Resurrección en Málaga, los aficionados nos quedamos con muy mala impresión después de que no se anunciasen las ganaderías que pretenden matar Morante y El Juli. Esa falta de respeto al rey de la Fiesta no debe tenerse jamás. Nunca. Y seguro que las ganaderías elegidas "cuidarán" muy bien la presentación del toro. Pero dejando este importante punto a un lado, daré mi opinión acerca de lo que este mano a mano es. Sobre el papel, claro está.

Cada nueva temporada me siento a ver qué tal están los toreros, porque ya saben ustedes que un torero puede estar fenomenalmente bien una temporada y a la siguiente, pegar un bajón. O viceversa, puede estar este año regular y el año que viene, verlo hacer un toreo importante. Por eso, este año me senté a ver a El Juli en Valencia con ganas de que estuviese bien, sacando ese toreo poderoso y verdadero que creo que es capaz de hacer. Pero no fue así. El Juli sigue como estos años atrás. En la futura tarde de Málaga, es más que probable que Julián salga triunfador en lo que a orejas cortadas se refiere. ¡No descarto un rabo! Con su habitual concepto y forma de hacer el toreo, enloquecerá a los tendidos con la suerte descaradamente descargada, con el pico de la muleta, dando un toque hacia fuera al final del muletazo... Con todos mis respetos, pero no encuentro otro calificativo para su toreo que el de "vulgar". Sin embargo, Morante, con sus más y con sus menos, sin duda puede poner el toreo. Quizás pegue un petardo en alguno de sus toros, lo que no sería decubrir nada nuevo, pero si el de La Puebla templa la embestida del toro con su capote y su muleta, como recientemente hizo en Valencia, El Juli habrá perdido su batalla ante los buenos aficionados. ¡Aún cortando las patas! Como antiguamente. Seguro que a la mayoría les convencerá El Juli, porque como todos sabemos esa mayoría no se caracteriza por ser una afición formada, y se deja de llevar por la impresión que le causa el toreo aparentemente poderoso, sin tener en cuenta nada más. Por ejemplo, en Olivenza vimos a El Juli pegándose un arrimón importante, y la gente enloquecida con lo que veía. Yo, cuando veo eso, quiero decirles "señores, ¡eso no es torear!". Arrimarse es una muestra de valor. "Sólo" eso, pero importante que no se confunda con el torear.

Porque en este caso no es cuestión de conceptos. En el toreo hay que cumplir con ciertas normas y cánones y a partir de ahí, caben tantos conceptos como toreros haya. Pero siempre partiendo desde la verdad.

La calidad de Morante de la Puebla es aplastante. Cuando quiere (este es el punto nigérrimo) sus faenas se ejecutan con pureza, empapadas con su arte, con un temple que para el tiempo y con una torería de ensueño. Por eso, si el domingo de Resurrección vemos a Morante, la gente saldrá toreando de la plaza y su toreo no lo olvidarán. Aunque no sea el gran triunfador para el público y para las portadas de los distintos medios, será el que realmente haya puesto el toreo. Y caro.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Las Ventas necesita un modelo de gestión similar al francés


Otra cosa mal hecha en el mundo del toro es que la primera plaza del mundo está gestionada de la forma más ineficiente de cuantas se conocen. Actualmente, la plaza de toros de Las Ventas sale a concurso mediante un pliego de condiciones redactado por su propietaria, la Comunidad de Madrid. Es decir, el modelo de gestión de la mayoría de las plazas, y la que se deja en manos del empresario o empresarios que ganen el concurso de adjudicación. Cada uno con sus intenciones y con poder absoluto para hacer y deshacer, los carteles se ven influidos por intereses varios. Aún más si el empresario al mismo tiempo es apoderado, ganadero y empresario taurino en otras ciudades, mezclando ciertas circunstancias y poniendo en práctica, por ejemplo, el conocido cambio de cromos. Actualmente, la empresa que explota el coso está integrada por tres empresarios: Choperitas, Matilla y Casas. Queda todo dicho.

Las Ventas, con su categoría, peso y significado, debería tener un modelo de gestión más parecido al de la plaza de toros de Bilbao o al de muchas plazas francesas. En Francia, incluso algunos pueblos con plazas menores tienen una gestión que funciona de forma ejemplar. En mi opinión, la Comunidad de Madrid debería plantearse el cambiar la de su plaza de toros. Lo ideal sería tener una Comisión Taurina compuesta por aficionados y un gestor taurino, que en este caso sí sería del gremio del empresariado.

La Comisión Taurina funcionaría como una organización independiente formada por aficionados. Entre otras cuestiones, sería la encargada de:

- Seleccionar un número de hierros, contando con que haya diversidad de ganaderías y encastes.  Realizarían visitas al campo 2 o 3 veces durante el invierno para ver a los toros y finalmente determinar las que van a lidiarse de esa lista inicial.

- Trazarían los tipos de carteles y las líneas a seguir en la configuración de éstos, lo que limitaría las exigencias de muchos toreros, que tendrían que lidiar, por ejemplo, la de Parladé pero también la de Victorino Martín; o la de Alcurrucén y la de Baltasar Ibán. Se evitaría de esta manera que los toreros se acomodaran en carteles, teniendo que defender su sitio en la plaza que da y quita, como es Madrid.

- Se viviría la corrida desde por la mañana, como ocurre en Bilbao con el apartado, o incluso, se le daría más fuerza a la apertura de Venta del Batán.

- Organizarían múltiples actividades que con imaginación podrían realizarse, saliendo del encasillamiento estático y hermético que vive la Fiesta. Podrían ser: culturales, de fomento del toreo, que incentiven el acercamiento de los jóvenes, didácticas para formar aficionados con criterio, etc.


Por su parte, el gestor-empresario taurino se dedicaría a asesorar y a administrar en el tema de los despachos. Trabajando codo con codo con la Comisión para:

- Fijar los precios de las entradas y de los abonos.

- Contratación de los toreros y las ganaderías, así como personal de la plaza y otros servicios necesarios para la corrida.

- Tramitaciones donde es necesario el papel de un empresario profesional y de una persona dedicada exclusivamente a ello, porque éste sí percibiría un sueldo importante y trabajaría todo el año.

- A final de año, se presentaría el balance económico a la Comunidad para asegurar la transparencia de las cuentas.

- Su contratación sería de año en año, en relación al grado de satisfacción de la Comisión.


Esto sería la base, y a partir de aquí empezar a construir hasta llegar a un modelo de gestión sólido. Si funcionáramos así, con un grupo organizado de aficionados velando por la calidad y el bien hacer de las cosas, sí que tendríamos una temporada madrileña con la importancia que merece. No es nada descabellado, reitero que hay muchas ciudades que ya organizan sus ferias de esta manera y resultan ser plazas donde todo aficionado quiere ir. Ahí está viva la Fiesta y es donde tendríamos que mirar. Lo incomprensible es que no se esté haciendo ya.

lunes, 17 de marzo de 2014

"Mano a mano" entre Castella y Perera: sin compromiso con la Fiesta

Hoy se "baten" en duelo Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera en un mano a mano en las Fallas de Valencia. La semana pasada hicieron una presentación porque supongo que lo querrán vender como un gran acontecimiento. ¿A tanto creen que puede llegar o es que realmente llega el poco criterio del aficionado actual? Lo digo porque los toros elegidos son de Zalduendo. Una ganadería que no es, en mi opinión, para enfrentarse cara a cara y saldar cuentas pendientes, como nos quisieron hacer ver en las declaraciones que hicieron en la rueda de prensa posterior. Las palabras de Castella fueron "para hacer un mano a mano tiene que haber un motivo. La idea de hacer un cartel para esta corrida tan especial es reivindicar la Fiesta de los toros y nosotros dos queríamos hacer algo más que el cartel de la feria. (...) Hasta que no salga el toro creo que no hay más que decir". Como siempre, en las palabras del francés encontramos cierta soberbia, que estaría bien que defendiese y justificase con la elección del hierro, para plantar cara de verdad en el ruedo al que considera un rival importante y de paso, reivindicar verdaderamente la Fiesta de los toros, como él pretende. Porque cuando uno quiere demostrar algo, tiene que apostar de verdad e ir a por todas. ¿Espera demostrar lo torero que es con toros de Zalduendo? Lo que pretende, al igual que Perera, es que salga un toro que le "deje", con el que se sienta "a gusto" y con el que pegarse un arrimón triunfalista cuando el toro ya no pueda con su alma. Eso es lo que pretenden.

Por su parte, en su turno de palabra Miguel Ángel Perera dijo "quiero estar a la altura de la feria, de la plaza y de la afición. (...) La ambición y el amor propio de cada uno están por encima de todo". O sea: me da lo mismo, que lo mismo me da. Igual que Castella, Perera quiere estar a la altura de una plaza de primera categoría como Valencia, vendiendo un mano a mano con este tipo de toro. Y no se dejen de llevar porque vaya a matar la de Adolfo Martín en Madrid, porque eso es sólo una corrida en toda la temporada, estando el resto de ella en la misma posición cómoda de siempre. No menos impactante es hablar de amor propio por torear esta corrida de Valencia. Me quedo sin palabras...

A modo de anécdota sobre lo que es un "mano a mano", pondré un ejemplo que en su día puso el actual D. Tomás Prieto de la Cal: "me acuerdo que Dominguín despertó un día a mi padre a las tres de la mañana para pedirle que le preparara su corrida más grande para Barcelona. <¡Topri -así le decía Luis Miguel al ganadero-, necesito esa corrida para que Litri la mate conmigo, para que vean si es capaz>".

Señores Castella y Perera, esta corrida no pasa de ser una más. Como las que llevamos viendo una o dos temporadas, que más que "mano a mano" lo ideal es llamarlas "corridas de dos toreros". Si quieren que la corrida esté a la altura de llamarla "mano a mano", elijan una ganadería de las que suelen presentar más complicaciones, donde demuestren lo poderosos que son porque haga falta lidiar y dominar a los astados, y donde la gente en el tendido, pase miedo de ver cómo dos toreros dispuestos están exponiendo todo para salir triunfador de la plaza y callar bocas.

sábado, 15 de marzo de 2014

Cruzarse con el toro: la diferencia entre mandar o simplemente acompañar


El cruzarse con el toro forma parte de los cánones del toreo, éstos dictados y llevados a la práctica a lo largo de los años por los grandes maestros. En el toreo cruzado se encuentra el mando. Sin embargo, son muchos los que opinan que el cruzarse es una ventaja para el torero, siendo un tema de usual confrontación. Infinidad de toreros actuales citan al hilo del pitón y abren muchas puertas grandes a pesar de ejecutar la llamada Tauromaquia 2.0, muy alejada de la pureza y de la verdad del toreo. Por lo que a continuación, voy a analizar el cruzarse con el toro para que entiendan que más que ventaja, es cuestión de valor.

Imprescindible es, primeramente, conocer la mirada del toro. Al ser el toro bravo un animal herbívoro, tiene sus ojos situados a los lados, de forma que justo enfrente del testuz hay para él un punto muerto de visión. Apreciamos también fácilmente, ver como su cabeza se va estrechando hasta llegar a la parte nasal, por lo que es fácil deducir que su campo de visión es mayor hacia abajo. En cambio hacia arriba, su conformación ósea limita su visión. Una vez sabido esto, la conclusión que sacamos es que el toro ve mejor lateralmente y para abajo. Por ello, que muchas veces vemos al toro levantando el cuello y adelantando el hocico, para poder ver hacia arriba.

En lo citado en el párrafo anterior, referente a que "enfrente del testuz hay un punto muerto de visión para el toro", es donde se apoyan los que defienden que el cruzarse es una ventaja y que quedarse al hilo del pintón es el peligro, porque al estar el torero situado en un lateral de la cabeza del toro, está a merced de su vista y de sus malas intenciones en caso de que las tuviese. Es momento de aclarar que aunque llamamos a la acción de cruzarse "cruzarse al pitón contrario", sería más acertado llamarlo "cruzarse al ojo contrario". Se cruza el torero y cita al ojo contrario del pitón por el que va a torear. He aquí otro de los puntos denigrates llevado a cabo por matadores que practican el toreo moderno y que el aficionado o el público, no sabe diferenciar: el torero se queda al hilo, es decir, fuera de cacho,  y mete, cita con el pico de la muleta al ojo contrario. De esta manera, los pitones quedan más lejos del cuerpo del torero y además, el matador sólo tiene que acompañar la embestida, sin mando ninguno.

Es más, si el cruzarse es una ventaja, no es casualidad que todos los toreros, o casi todos, que se acartelan con ganaderías con menos complicaciones, tipo Juan Pedro Domecq, Núñez del Cuvillo, Garcigrande, y otras muchas, son aquellos que no se cruzan. ¿Acaso estos toreros destacan por enfrentarse a grandes retos? Evidentemente NO. Es uno de los motivos por el que no se cruzan y se quedan al hilo, porque es ventaja. Este tipo de toreros, al igual que buscan facilidad en el ganado, se alivian en su toreo. Es cuestión de vergüenza torera y dignidad.

En cambio, aquellos que se cruzan, es cierto que están en un sitio donde el toro no les ve, pero para ello hay que tener el valor suficiente, porque el propio instinto de conservación nos impide meternos entre los pitones. Ese instinto hace sentir tal miedo, que aún a sabiendas de que es un sitio en el que el animal no ve al torero, es realmente difícil pisar ahí. Parecen sólo unos centímetros, pero para dar esos pasos adelante hace falta muchísimo valor. En cuanto a lo de que no es ventaja, es fácil de entender: si te metes entre los pitones del toro, cuando éste llega al embroque el torero tiene que desviarle la embestida con la muleta para que no le atropelle, pues está en su camino. Es en ese momento cuando con la muleta, el torero le impone el recorrido y en consecuencia, le manda haciendo que el toro cambie su trayectoria y gire en torno a su cuerpo. Brota el poder, y si le baja la mano y lo lleva largo, la profundidad. Rematando bien el pase, se queda colocado para ligar el siguiente. Es decir, cruzarse bien en el primer muletazo, mandar en el toro, ligar... El complejo arte del toreo, pero el toreo de quilates.

Al respecto de esto, el gran Alfonso Navalón decía "estoy harto de escuchar a los viejos toreros que lo más importante es la colocación antes de empezar el muletazo. (...) Todos decían lo mismo: si te colocas bien, mandas en el toro y rematas bien el pase para quedarte otra vez colocado, si te colocas mal, el que manda es el toro y al terminar el pase te quedas descolocado. La forma correcta de citar es colocarte enfrente de la mitad del testuz y de la penca del rabo, de forma que haya una línea recta entre la cadera del toreo (o el medio pecho) y el espinazo del toro". 

Queda bien claro que el cruzarse no es ninguna ventaja. Es más, es necesario para cumplir con el toreo auténtico. Para torear, hay que dominar al toro, y si en vez de eso, los aficionados o el público siguen aceptando simplemente el acompañar la embestida de un toro "artista y colaborador" y dar así 70 muletazos, no estamos viendo torear. Que lo sepan. Torear es poderle al toro, pero a un toro bravo, encastado, con poder... e íntegro. Eso es torear.

martes, 11 de marzo de 2014

Carteles de Sevilla: la libertad de la empresa ante el silencio incomprensible de los maestrantes



Esta mañana han sido presentados oficialmente los carteles de la temporada en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Se han confirmado las noticias que rondaban por los distintos medios. No han admitido preguntas relacionadas con la polémica del G5, para que no se les incomodara en lo que para ellos es como el patio de su casa. Porque señores, hay que ser serios y responsables cuando se está gestionando una plaza tan importante como la Maestranza de Sevilla, y ante unos carteles que con todos mis respetos, no convencen a la inmensa mayoría, los maestrantes deberían pedir explicaciones y si lo creen conveniente, tomar decisiones de cara a la próxima temporada. Porque al ser la plaza propiedad de la Real Maestranza, la entidad puede hacer lo que considere oportuno, pero desde luego lo que sí deben es dar una merecida  explicación a la afición y a todo aquel que forma parte de la Tauromaquia, ya sean profesionales, escritores, ganaderos, críticos, periodistas, o del tipo que sean, de por qué se mantiene indefinidamente a estos dos señores tomen las decisiones que tomen.

Os dejo los carteles y dos enlaces a mis artículos de opinión que escribí en su día, porque sigue siendo la misma.


Artículos:
Canorea y Valencia, demuestran su incapacidad.  Publicado el 6 de marzo

Más que el G5, el problema parecen ser Canorea y Valencia. Publicado el 15 de febrero


Carteles:
Domingo 20 de abril. Resurrección. Manuel Escribano y Daniel Luque (mano a mano). Toros de Miura

Domingo 27 de abril. Gonzalo Caballero, Lama de Góngora y José Ruiz Muñoz. Novillos de Hnos García Jiménez - Olga Jiménez.

Jueves 1 de mayo. Antonio Nazaré, Juan del Álamo y Diego Silveti. Toros de Montalvo.

Viernes 2 de mayo. Javier Castaño, Paco Ureña y Esaú Fernández. Toros de Fuente Ymbro.

Sábado 3 de mayo. Enrique Ponce, El Cid y Javier Jiménez (alternativa). Toros de Juan Pedro Domecq - Parladé.

Domingo 4 de mayo. Andy Cartagena, Diego Ventura y Andrés Romero (alternativa). Toros de Fermín Bohórquez.

Lunes 5 de mayo. Sebastián Castella, Manuel Escribano e Iván Fandiño. Toros de Jandilla-Vegahermosa.
Martes 6 de mayo. Joselito Adame, Antonio Nazaré y David Galván. Toros de Daniel Ruiz.

Miércoles 7 de mayo. El Cid, Daniel Luque y Arturo Saldívar. Toros de Garcigrande-Domingo Hernández.

Jueves 8 de mayo. Miguel Abellán, Manuel Escribano y David Mora. Toros de El Pilar - Moisés Fraile.

Viernes 9 de mayo. Enrique Ponce, Sebastián Castella y Joselito Adame. Toros de Victoriano del Río - Toros de Cortés.

Sábado 10 de mayo. Manuel Díaz ‘El Cordobés’, Juan José Padilla y El Fandi. Toros de Torrestrella.

Domingo 11 de mayo. Matinal. Rui Fernandes, Diego Ventura y Luis Valdenebro. Toros de San Mateo - San Pelayo - Carmen Lorenzo.

Domingo 11 de mayo. Tarde. Antonio Ferrera, El Cid e Iván Fandiño. Toros de Victorino Martín.

Domingo 18 de mayo. Juan Ortega, Posada de Maravillas y Lama de Góngora. Novillos de Cayetano Muñoz.

Domingo 25 de mayo. Fernando Rey, Miguel Ángel León y El Manriqueño. Novillos de Villamarta.

Domingo 1 de junio. Fernando Beltrán, Borja Jiménez y José Garrido. Novillos de Fuente Ymbro.

Domingo 15 de junio. Mario Diéguez, Tomás Campos y Juan Pablo Llaguno. Novillos de Javier Molina.

Jueves 19 de junio (Corpus) Agustín de Espartinas, Antonio Nazaré y Pepe Moral. Toros de Montealto.

Domingo 22 de junio. Manuel Dias Gomes, Tomás Angulo y David de Miranda. Novillos del Excmo Sr. Conde de la Maza.


SAN MIGUEL
Sábado 27 de septiembre. Joselito Adame, Juan del Álamo y David Galván. Toros de Hnos. García Jiménez - Olga Jiménez.

Domingo 28 de septiembre. El Cid, Sebastián Castella y Manuel Escribano. Toros de Juan Pedro Domecq - Parladé - Daniel Ruiz.

lunes, 10 de marzo de 2014

¿Podremos ilusionarnos este año con Talavante?

Alejandro Talavante es un torero muy irregular desde sus comienzos. Hemos visto varias facetas de él. Incluso con la espada, con la que ahora ha mejorado, antes era un recital de pinchazos. La temporada pasada, fue la de la gota que colmó el vaso, sobre todo por la tarde de su encerrona en Las Ventas con toros de Victorino Martín, donde mostró una actitud que en nada se parecía a la que tiene que tener un torero que se enfrenta a tal gesta en la plaza de toros más importante del mundo. Por no hablar de la corrida de Mérida, retransmitida por Televisión Española y donde Talavante incluso se arrancó a cantar , ridiculizando delante de toda España al mundo del toro. Sinceramente, como aficionado, sentí vergüenza ajena.

Pero ayer en Olivenza pasó algo diferente. Al margen de la mala corrida de Juan Pedro Domecq, con toros desiguales de presentación y de escasas fuerzas y nulo poder, Alejandro Talavante dió las muestras necesarias para tocar esa tecla que nos hace estar pendientes de él. Personalmente, a mí me ilusinó. Sin desatar la locura, porque insisto en que el factor más importante, es decir, el toro, no estuvo a la altura. Pero tenemos que ser realistas, y ya sabemos el toro que se lidia en plazas como la de Olivenza.

Puede que el torero se acabe definiendo de una vez por todas, o que no se defina nunca y muestre cambios cada cierto tiempo. Pero si el que vimos ayer va a ser el auténtico concepto que Talavante ha encontrado en sí, puedo decir que nos emocionaremos viéndole torear. Algo que siempre es bueno para la Fiesta, pero que en este caso lo sería aún más porque Alejandro tiene un tirón.

Comparto un vídeo de Burladero.com, para que podáis ver las muestras de las que hablo. Lo primero es un buen quite por chicuelinas. Su primer toro, sin fuerzas pero con sus complicaciones, se vencía por ambos pitones, sobre todo por el izquierdo. Alejandro Talavante aguantó muy firme, incluso malas miradas de su oponente, logrando meter al toro y sacar buenos naturales. Lástima que en el derrote que pegaba al final del muletazo afeaba alguno de ellos. Con la mano derecha, seguía toreando igual. Con quietud transmitía serenidad al mismo tiempo que mostraba un toreo clásico. Ajustado, dando el pecho... Muy buena estocada y oreja.

De su segundo, mejor no apuntar nada, porque lo hecho delante de un animal como este no tiene mérito.

Os dejo la faena y lo dicho: con prudencia, estemos al tanto de las próximas corridas de este torero.


Talavante_Puerta_Grande_Olivenza por burladero_es

viernes, 7 de marzo de 2014

Vall de Uxó reune a Miura, Partido de Resina, Ruiz Miguel y Escribano


Cartel difícil de mejorar el que tiene preparado la localidad castellonense de Vall de Uxó para celebrar las Fiestas Patronales San Vicente Ferrer. El sábado 22 de marzo, a las 18:30 horas, reunirá en un coloquio taurino a D. Antonio Miura, a José Luis Algora (representante de la ganadería de Partido de Resina, antes Pablo-Romero) y a los matadores Francisco Ruiz Miguel y Manuel Escribano. Se desarrollará en el Teatro Municipal Carmen Tur, y será moderado José Joaquín Diago, excelente aficionado y moderador de muchos otros coloquios, entre los que figura alguno de los organizados por el Club Cocherito de Bilbao.

Conferencias y coloquios como este, son todo un lujo que los aficionados no deben perderse.

jueves, 6 de marzo de 2014

Canorea y Valencia, demuestran su incapacidad


El pasado 15 de febrero, publiqué un artículo bajo el título de "Más que el G5 el problema parecen ser Canorea y Valencia", en el que daba mi opinión acerca de lo que se iba perfilando para Sevilla. Los carteles aún no han sido presentados oficialmente, pero si le damos credibilidad a lo que publican los medios, desgraciadamente no me equivoqué. Como dije en su momento, la empresa Pagés ha perdido una ocasión de oro para demostrar que sin estos toreros, la Fiesta también es grande. O más grande, quién sabe.

Fechas cambiadas, como el Domingo de Resurrección, en el que se lidiará la corrida de Miura, trasladando así el ya tradicional cierre de feria con este legendario hierro. Una gran corrida como colofón, que ha quedado desplazada y además por un cartel justito. ¿A quien le interesa un mano a mano entre Manuel Escribano y Daniel Luque? Hubiese sido mejor dejarla en el cierre y con Escribano en una terna.

Sevilla tiene una plaza de mucha categoría, además de ser una ciudad preciosa que invita a ir a ver los toros, pero echando un ojo a los carteles, ¿creen ustedes que este año se va a desplazar mucha gente a ver toros a la ciudad hispalense? Antonio Nazare, al igual que Del Álamo, son dos toreros que me gustan, sin despreciar por supuesto a Diego Silveti. Pero, ¿se imaginan a mucha gente recorriendo kilómetros hasta Sevilla para ver el cartel del 1 de mayo, formado por estos 3 toreros matando una corrida de toros de Montalvo? Respecto a la novillada, ¿qué méritos ha hecho la ganadería de García Jiménez para estar en La Maestranza? Y por partida doble, porque en San Miguel lidiará una corrida. Será que Matilla y Canorea se han entendido muy bien.

Como dije en el artículo antes referido, se ha perdido la oportunidad de hacer una feria muy interesante y diferente. Se entiende que todos no pueden estar, pero en los carteles me faltan toreros como Diego Urdiales, Alberto Aguilar, Eduardo Gallo, Curro Díaz, Sergio Aguilar, Juan Mora, Pérez Mota, Paulita, el sevillano Oliva Soto, y seguro que alguno más. Y hubiese sido estupendo ver ganaderías como La Quinta, Ana Romero, Peñajara, José Escolar, Cebada Gago, Javier Molina, Alcurrucén... Variedad, señores.

Ha quedado patente la incapacidad de Canorea y Valencia para hacer una buena feria. Cuando Morante de la Puebla, El Juli, Manzanares, Perera y Talavante, van a Sevilla, combinando a estos toreros con otros, y jugando con las fechas, es difícil que un empresario no consiga el éxito. Sin el ahora agrupado G5, la poca imaginación de estos empresarios ha sorprendido a todos. ¿A qué esperan los maestrantes para tomar cartas en el asunto? Sabemos que es una propiedad privada, pero al menos tendrían que dar explicaciones para que todos sepamos por qué se mantiene ahí a estos señores.



miércoles, 5 de marzo de 2014

Iván Fandiño, estamos ante un TORERO grande

Ayer conocíamos la noticia de que Ivan Fandiño ha sido galardonado con el Premio Claude Popelin al mejor lidiador de la temporada francesa 2013, con una mayoría de votos muy amplia. Se trata del premio más prestigioso de Francia, y el jurado está formado por miembros de la Asociación Claude Popelin, de la Unión de Ciudades Taurinas de Francia, de la Federación de Sociedades Taurinas de Francia, de la Unión de Crísticos Taurinos del Susoeste y del Sureste y de los Clubes Taurinos Paul Ricard. Este reconocimiento francés se le une al de la oreja de Oro 2013, que premia al matador más destacado de la temporada. Este último lo consigue por segunda vez consecutiva, pues en 2012 Radio Nacional de España también se lo concedió.

Iván Fandiño toreó en la pasada temporada un total de 48 corridas de entre España y Francia, lidiando toros de distintos encastes y ganaderías: Adelaida Rodríguez, Adolfo Martín, Alcurrucén, Antonio Bañuelos, Coimbra, el Pilar, El Tajo y La Reina, Fraile Mazas, Fuente Ymbro, Núñez del Cuvillo, Jandilla, José Escolar, Juan Pedro Domecq, Moreno y Miranda, Parladé, Pedraza de Yeltes, Valdefresno y Victorino Martín, entre otras. Hay aficionados a los que no le gusta el hecho de que mate mucho de procedencia Domecq, algo que mirando las estadísticas es cierto, pero también es verdad que dentro del encaste lidia una amplia variedad de ganaderías, mientras otros toreros rara vez salen no sólo del encaste Domecq, sino de 3, 4 o 5 hierros.

Estamos ante uno de los pocos toreros a los que podemos ver ejecutar el toreo puro. Sin trampa ni cartón, el de Orduña siempre da la cara. Su forma de entrar a matar, por derecho, pone los vellos de punta. Sale a la plaza a darlo todo. Siempre con la verdad por delante. Por eso, muchos toreros no quieren ni verlo en los carteles.



Fandiño nació en la citada localidad de Orduña (Vizcaya), el 22 de septiembre de 1980. Debutó a los 18 años en Llodio, provincia de Álava, con reses de Miguel Zaballos, puro Saltillo para la primera vez que vistió de luces. Tres años más tarde debutó exitosamente como novillero con picadores en la plaza de toros de su ciudad natal, estoqueando utreros de Javier Pérez-Tabernero. En 2004, se presentó en la plaza de toros de Las Ventas, ante novillos de la ganadería de Navalrosal, cortando una oreja. Tras una exitosa carrera como novillero, el 25 de agosto del año 2005 en las Corridas Generales de Bilbao, tomó la alternativa con toros de El Ventorrillo, teniendo a El Juli como padrino y a Salvador Vega como testigo de la ceremonia. Su confirmación en Madrid fue el 12 de mayo de 2009, junto a Antonio Ferrera y Morenito de Aranda, como padrino y testigo, respectivamente. Lidió toros de La Dehesilla, consiguiendo una ovación.

Desde el comienzo mereció la pena ir a ver a Fandiño, que a día de hoy, y con sus años de oficio, torea de capote cuando hay que torear, lidia cuando el toro lo requiere, cita de lejos, carga la suerte en la pierna de salida, con la muleta apuesta siempre fuerte e intenta de dominar al toro por el pitón más arriesgado. Se impone a sus toros derrochando poderío. No pierdan de vista a este torero, porque estamos ante un matador de toros inmenso, grande.

A continuación, veremos un vídeo con el resumen de su gran faena del pasado San Isidro. Fue ante un toro de Parladé con mucha casta, al que Fandiño toreó con hondura con el capote, y con la muleta sometió al toro por bajo con derechazos inmensos. Por el pitón izquierdo, que era el más complicado, le ganó la partida al toro y cuajó muletazos firmes. Pinchó en el primer intento de la suerte suprema, pero en el segundo entro a ley y hundió una gran estocada, saliendo encuentro con una herida de 25 cm en el muslo de la pierna derecha. Triunfo de torero macho.

martes, 4 de marzo de 2014

Las fundas: afeitado encubierto contra el que hay que legislar


El fraude de afeitar a los toros radica principalmente en que el animal pierde el sentido de las distancias, dejando al torero en clara ventaja, pues el toro es menos certero con sus defensas. Como todos sabemos, el afeitado es motivo sancionador según el reglamento taurino, aunque astas de toros sospechosas las vemos más veces de las que nos gustaría. Aún así, los toreros han encontrado la solución perfecta para seguir manteniendo esa ventaja sobre el toro: las fundas. Un afeitado encubierto en toda regla. Por ajustada que esté a la punta del pitón, lo alarga unos centímetros, por lo que el toro al estar acostumbrado a tener sus cuernos con más longitud, cuando se le retiran el efecto que produce en el animal es el mismo que el afeitado: pierde el sentido de las distancias. "Afeitado psicológico", le llaman algunos. Por eso, muchos de los toreros que pueden exigir, eligen ganaderías que ponen fundas a los toros. Los ganaderos acceden, sobre todo los de las ganaderías denominadas comerciales, alegando que lo hacen porque así sus toros en caso de peleas no se cornéan gravemente entre ellos y que los pitones no se deterioran cuando se rascan con los árboles o con el suelo.

Para poner y quitar las fundas, hay que introducir al toro en el mueco, produciéndose más "manoseo" del que ya tienen. Un paso más en contra de su naturaleza, que con tantas manipulaciones se va a parecer más a un animal de granja que a lo que nos da entender uno de los términos que define su raza: toro "bravo". En la ganadería de Cuadri, para que tomen un ejemplo de ganadero serio y de ganadería con autenticidad, el manejo de los toros es mínimo. Por supuesto, a los toros de Cuadri no se les ponen fundas. Para la vacunación, el ganadero espera con paciencia a que sus vaqueros hagan pasar a las reses por debajo de un árbol determinado, para inyectar desde arriba y con una garrocha la vacuna en cuestión. Las personas que van fotografiar a los toros de la camada, normalmente ni siquiera entran en los cercados, lo hacen desde las murallas de piedra que divide a los animales por lotes. ¿No se parece esto más a una ganadería de toros bravos? La respuesta se deduce con sentido común.

Se comienza a extender y a "perfeccionar" el uso de las fundas hace unos 10 años aproximadamente, pero en la década de los 60, ya en Andalucía se utilizaban unas planchas finas de plomo que se moldeaban alrededor del pitón. Método este último que protegía contra el rascado en el suelo y en los árboles, pero que dañaba las puntas si los toros se peleaban. 



Más tarde, en los 80 se cambió el plomo por el aluminio y las láminas pasaron a ser de capuchones que se pegaban con pegamento. Resultó un cambio frágil porque no aguantaban puestas mucho tiempo. En los 90, se introdujo el PVC, pero tampoco convenció. Y más recientemente, se utilizó la escayola.

En la actualidad están mucho más extendidas y sólo un porcentaje de entre el 24 y el 16 % de los toros que se lidian en plazas de 1º y 2ª categoría no han sido enfundados. Un método frecuente es el de la venda de resina. Se trata de una venda de poliéster impregnada en una resina de poliuretano que se endurece con agua, quedando una funda muy rígida. Otro método aún más común es el de la fibra de vidrio, con un cartucho de caza en el pitón para permitirle a este que respire y no se ablande tanto, como está comprobado que venía ocurriendo años atrás. Pero el pequeño orificio del cartucho por el que se supone que tiene que transpirar el pitón del toro, evidentemente quedará tapado con la tierra de la dehesa en cuanto el toro rasque mínimamente en el suelo. De hecho, los pitones que han sido enfundados siguen siendo más blandos.

A continuación, en la 1º foto veremos colocando el cartucho en el pitón, y en la 2º, más apliada, vemos la diferencia entre el pintón con y sin funda. De ahí la pérdida del sentido de la distancia. Comparen.



Una vez el toro tiene la fundas puestas, indudablemente percibe que ha perdido manejo en su arma de defensa, por lo que trae consigo una disminución en su confianza. Tampoco hay que olvidar que el toro bravo es un animal con una memoria importante, de ahí que cuando se le torea, ya no puede volver a ser toreado porque lo que ha aprendido no lo olvida en años. Su paso por la manga y el mueco, inmovilizado, sujetado su cuello por una especie de guillotina y con los ojos tapados, supone una manipulación nada beneficiosa. No hay ganaderías, hay ganaderos. Una ganadería con la misma procedencia que otra, puede ser completamente diferente no sólo por los criterios de selección del ganadero, sino también en función de la alimentación y el manejo de los animales. Cuanto menos se moleste a los animales, mejor.

Hay que velar por la autenticidad del espectáculo y de su elemento principal: el toro bravo. En el momento en el que al toro se le merman sus facultades, no hay verdad en el ruedo y se está engañando al aficionado, que por cierto, es el que mantiene el negocio con su paso por taquilla. Por todo ello, y ahora que está generalizado, es necesario legislar contra las fundas.


Vídeos: Cómo se ponen las fundas en las ganaderías de Gerardo Ortega y El Pilar

Ganadería de Gerardo Ortega





Ganadería de El Pilar





Fotos: Veterinarios Taurinos